Una variante del método tradicional que se practica suspendido en una hamaca, promoviendo el equilibrio, la concentración y el trabajo del core de manera lúdica.
El aeropilates es una disciplina que fusiona los principios del pilates clásico con elementos aéreos, como hamacas o columpios, donde los ejercicios se realizan suspendidos o apoyados en el aire. A diferencia del pilates en reformer, esta variante desafía la gravedad y requiere un mayor control del equilibrio.
Según instructores locales, como Myriam Iriarte del Instituto Avatar de Buenos Aires, la actividad es intensa y divertida, sirviendo para salir de la monotonía del ejercicio tradicional. «Trabaja aún más el equilibrio y la concentración», señala. Los movimientos, aunque lentos y controlados como en el método original de Joseph Pilates, incorporan posturas invertidas y estiramientos profundos inspirados en artes aéreas.
Desde una perspectiva kinésica, Javier Furman, cofundador de Furman Salud, explica que el uso de un elemento inestable como la hamaca obliga a una mayor activación de los músculos profundos del core, lo que puede fortalecer la zona abdominal. Además, menciona que la suspensión puede contribuir al alivio de dolores lumbares y cervicales, y ser indicada, según el diagnóstico profesional, para ciertas patologías de columna o rodilla.
La práctica también se distingue del entrenamiento de gimnasio convencional. «Acá no medimos por cantidad de repeticiones ni buscamos fatigar los músculos», aclara Iriarte. En su lugar, se prioriza el trabajo integral del cuerpo y la conexión mente-cuerpo, alineando la respiración con el movimiento.
Aunque los estudios específicos sobre aeropilates son aún limitados, investigaciones como las publicadas en el Journal of Morphology and Kinesiology sugieren que el fitness aéreo puede ser una actividad recreativa efectiva para mantener niveles de fuerza y equilibrio.
