El fútbol de Comodoro Rivadavia vive un momento inédito. Bruno Ojeda, un niño de apenas seis años, fue fichado por las divisiones infantiles de River Plate tras destacarse en una serie de pruebas en Buenos Aires. El dato no es menor: el pequeño surgió directamente de una escuela de fútbol, el Centro Asturiano, sin pasar por clubes tradicionales, marcando un precedente que revaloriza el trabajo formativo en la ciudad.
La historia no solo habla de talento, sino también de procesos, compromiso familiar y del rol fundamental que cumplen las escuelas en la formación integral de los futuros futbolistas.
DE LA ESCUELA DE FÚTBOL DE ASTURIANO A RIVER: UN CAMINO QUE ROMPE ESQUEMAS
Bruno comenzó a entrenar a los tres años en la escuela de fútbol del Centro Asturiano, donde rápidamente mostró condiciones que llamaron la atención de sus profesores. Bajo la coordinación de Mariano Tula, fue creciendo en un entorno enfocado no solo en lo deportivo, sino también en los valores.
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Bruno junto a Mariano Tula, a cargo de la escuela de fútbol de Asturiano
Foto: archivo PdC
La oportunidad llegó en 2025, cuando la escuela fue invitada a participar de una prueba en Buenos Aires junto a otras instituciones, a través de la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), junto a Iván Calfú y el contacto con el captador Mariano Tedesco.
“Lo vieron con buenos ojos, pero nos pidieron seguir trabajando sin ilusionar a los chicos”, recordó Tula en diálogo con el programa “Ya Sabes” de ADNSUR. Sin embargo, el seguimiento continuó y, en febrero de este año, Bruno volvió a presentarse en el predio de Cantilo de River.
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Allí, durante una semana de entrenamientos, no dejó dudas. Se destacó dentro de su categoría y, en apenas dos días, fue fichado en la Liga Metropolitana, algo poco habitual para un niño de su edad. “Para la familia fue inolvidable y para nosotros un orgullo enorme. Ahora lo van a seguir viendo una o dos veces al mes”, explicó el entrenador.
EL ROL CLAVE DE LAS ESCUELAS FORMATIVAS
El caso de Bruno pone en primer plano el trabajo de las escuelas de fútbol, muchas veces invisibilizado frente a las estructuras de los clubes más grandes. En estos espacios es donde se construyen las primeras herramientas técnicas, pero también los valores que acompañarán al jugador durante toda su carrera.
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Foto: archivo Pasta de Campeón
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“Nosotros trabajamos hace más de 17 años en el Asturiano. Formamos chicos como personas antes que como futbolistas”, sostuvo Tula, quien lleva más de dos décadas ligado al deporte.
A diferencia de los clubes, donde la competencia suele ser más marcada desde edades tempranas, las escuelas cumplen un rol formativo integral: enseñan disciplina, compañerismo, respeto y amor por el juego. Además, permiten un desarrollo más progresivo y adaptado a cada niño.
Este fichaje demuestra que ese camino también puede ser válido para llegar a la elite. “Antes era muy difícil si no pasabas por un club. Hoy se abrió una puerta para todas las escuelas de fútbol. Es un precedente enorme”, remarcó.
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Foto: Pasta de Campeón
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El propio Tula destacó que otros jugadores surgidos del Asturiano lograron insertarse en el fútbol de Buenos Aires, como Lautaro España (hoy en Lanús) o Juan Espinoa, aunque en esos casos el paso previo fue por la CAI. Lo de Bruno, en cambio, es directo.
QUÉ BUSCAN LOS CLUBES EN EDADES TAN TEMPRANAS
Aunque pueda sorprender, los clubes grandes ya tienen criterios definidos incluso para niños de seis años. Lejos de lo físico, el foco está puesto en la técnica y la relación con la pelota.
“Trabajan todo con pelota. Buscan técnica individual, técnica deportiva e intensidad. La parte física es mínima a esa edad”, explicó Tula, quien pudo presenciar entrenamientos en River.
En ese contexto aparece un concepto clave: el “ADN River”. Se trata de un perfil de jugador con características específicas, vinculado al estilo histórico del club. “Nos dijeron que eso fue lo que vieron en Bruno”, afirmó.
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Foto: Pasta de Campeón
El pequeño se desempeña como lateral derecho y se destaca por su proyección ofensiva, su manejo técnico y su capacidad para integrarse al juego, cualidades que encajan con lo que buscan los captadores.
FAMILIA, ESFUERZO Y UN FUTURO QUE RECIÉN EMPIEZA
Detrás del logro hay una historia de sacrificio. Los padres de Bruno, Amanda y Claudio “Perico” Ojeda, llegaron desde La Paz, Mendoza, a Comodoro Rivadavia en busca de oportunidades.
Hoy, ese esfuerzo encuentra una recompensa inesperada. “Son una familia que acompaña todos los días, que confía y que escucha. Se merecen este momento”, expresó Tula.
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Sin embargo, tanto el entrenador como el entorno del niño coinciden en un punto: no hay que apurar los tiempos. “Es un camino largo. Hay que seguir con humildad, capacitándose y entendiendo que son chicos. Lo más importante es que sean felices”, sostuvo.
Bruno comenzará a viajar periódicamente a Buenos Aires para continuar con su proceso en River. Mientras tanto, seguirá entrenando, aprendiendo y disfrutando, como cualquier niño de su edad.
Su historia ya es parte del fútbol comodorense. Pero, sobre todo, es un ejemplo del valor de las escuelas formativas y de cómo, con trabajo y oportunidades, los sueños pueden empezar a cumplirse desde muy temprano.
