El modo de pagar durante un viaje se convirtió en un factor clave para la seguridad financiera de los turistas. En un contexto de expansión acelerada de los pagos digitales, el uso de tarjetas físicas aparece cada vez más asociado a situaciones de fraude, sobre todo en zonas turísticas de alta circulación tanto en Argentina como en el exterior.
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Según relevamientos internacionales sobre medios de pago, América Latina se ubica entre las regiones con mayor crecimiento de billeteras digitales. Brasil, Argentina y Chile encabezan la adopción de estas tecnologías, impulsadas por pagos sin contacto, transferencias inmediatas y sistemas de cobro mediante QR. Sin embargo, ese avance convive con una problemática persistente: las tarjetas físicas siguen siendo uno de los instrumentos más vulnerables a maniobras fraudulentas.
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Fraudes más frecuentes con tarjetas físicas en viajes
Especialistas en seguridad financiera advierten que los riesgos se intensifican durante los viajes, cuando los consumidores utilizan su tarjeta de débito o crédito en comercios desconocidos y con menor control sobre la operación. Entre las prácticas más reportadas se encuentran la clonación de tarjetas, el “cambiazo” por otra similar y los cargos duplicados o realizados en moneda extranjera sin consentimiento.
Uno de los factores de mayor riesgo ocurre cuando la tarjeta sale del control visual del usuario. En esos casos, puede ser fotografiada, copiada o utilizada para registrar datos sensibles. A esto se suma el uso de terminales de pago adulteradas, capaces de captar información de la tarjeta y del PIN, una modalidad que continúa vigente pese a los avances tecnológicos.
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“El principal problema es que la tarjeta física implica una cesión de control, aunque sea momentánea”, explica Sebastián Siseles, CEO de Vesseo. “Cuando el usuario entrega la tarjeta, se expone a riesgos que hoy pueden evitarse con medios de pago digitales, donde no hay intercambio físico y cada transacción queda registrada en tiempo real”.
Recomendaciones para pagar de forma más segura al viajar
Ante este escenario, las recomendaciones apuntan a reducir el uso de tarjetas físicas y reforzar los controles durante cada operación. Entre las principales medidas de prevención de fraudes se destacan:
– Mantener siempre la tarjeta a la vista durante el pago.
– Evitar terminales de cobro dañadas o improvisadas, sin pantalla clara o con conexiones precarias.
– Priorizar pagos contactless, billeteras digitales o transferencias en lugar de la banda magnética.
– Activar alertas de consumo en tiempo real para detectar movimientos irregulares de inmediato.
– Verificar el monto y la moneda antes de confirmar la operación.
– No realizar pagos ni consultas bancarias desde redes Wi-Fi públicas.
– Establecer límites diarios de consumo para reducir el impacto ante un eventual fraude.
En destinos como Brasil, por ejemplo, el uso de pagos por QR y sistemas como Pix se consolidó como una de las alternativas más extendidas, tanto para residentes como para turistas, por su rapidez y menor exposición a estafas.
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Pagos digitales: una tendencia que también mejora la seguridad
De acuerdo con informes del sector, las billeteras digitales ya concentran cerca del 70% de las transacciones digitales a nivel global, y las proyecciones indican que esa participación seguirá en aumento en los próximos años. Para los turistas, adaptarse a este ecosistema no solo implica mayor comodidad, sino también una herramienta concreta de protección frente a fraudes cada vez más sofisticados.
“Viajar informado es una herramienta de prevención”, sostiene Siseles. “Reducir el uso de la tarjeta física, elegir medios de pago digitales y monitorear cada operación permite evitar problemas financieros que, en un viaje, pueden volverse difíciles de resolver”.
En un contexto donde los pagos sin efectivo ganan terreno, la tendencia es clara: cuanto menor sea la exposición de la tarjeta física, menor será el riesgo. Para los turistas, incorporar estas prácticas ya forma parte de una nueva forma de viajar con mayor seguridad financiera.
