Mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, se modificó el cronograma de actualización de las tasas, buscando evitar un incremento inmediato en los precios de las naftas.
El Gobierno nacional decidió postergar la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. A través del Decreto 217/2026, publicado este miércoles 1 de abril en el Boletín Oficial, se modificó el cronograma previsto, trasladando el ajuste pendiente para que entre en vigencia recién a partir del 1 de mayo de 2026.
La medida modifica el decreto 617/2025 y cambia dos fechas clave: el diferimiento parcial, que regía hasta el 31 de marzo, ahora se extiende hasta el 30 de abril, y la aplicación efectiva de los aumentos se traslada del 1 de abril al 1 de mayo.
En los considerandos del decreto, el Ejecutivo sostuvo que la decisión apunta a «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible», por lo que consideró necesario «volver a diferir los incrementos remanentes». El texto recuerda que estos montos se ajustan por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y que la mecánica legal prevé actualizaciones trimestrales.
Esta postergación se enmarca en un contexto internacional de volatilidad en los precios del petróleo, influenciado por la situación geopolítica en Medio Oriente. Según reportes, el crudo Brent registraba movimientos significativos, manteniendo al mercado energético bajo tensión.
Para la Argentina, los aumentos en los combustibles tienen un efecto directo en los consumidores y un impacto indirecto en los costos de transporte, logística y producción. La estrategia del Gobierno busca evitar que el componente impositivo se sume en el corto plazo a la presión originada por el precio internacional del crudo.
No se trata de una decisión aislada; el propio decreto enumera una serie de postergaciones previas instrumentadas durante 2025 y principios de 2026, que fueron administrando el traslado del impuesto al precio final en surtidor.
