Un avance importante se registró en la causa del fotoperiodista Pablo Grillo. Tras un año atravesado por internaciones y un intenso tratamiento médico, el reportero gráfico recibió el alta hospitalaria. Si bien su evolución genera alivio y esperanza, el proceso aún no terminó: deberá continuar su recuperación mediante un plan de rehabilitación ambulatoria.
Este paso representa un nuevo hito dentro de un largo camino. La dura etapa que atraviesa Grillo comenzó el 12 de marzo de 2025, cuando resultó gravemente herido mientras cubría una protesta pacífica de jubilados frente al Congreso de la Nación Argentina.
En medio de la manifestación, una granada de gas lacrimógeno disparada por efectivos de la Gendarmería Nacional Argentina lo impactó, provocándole lesiones de extrema gravedad. El fotoperiodista sufrió una fractura de cráneo y una importante pérdida de masa encefálica, lo que en un primer momento puso en duda sus posibilidades de sobrevivir.
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Durante los primeros meses permaneció internado en el Hospital Ramos Mejía, donde fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas destinadas a salvarle la vida y estabilizar su estado. Más adelante fue derivado al Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca, institución en la que inició un intenso tratamiento neurológico para recuperar funciones básicas.
Con el paso del tiempo comenzó a mostrar avances significativos en áreas como el habla, el equilibrio y la movilidad, aunque los especialistas advierten que el proceso de recuperación seguirá demandando tiempo y trabajo.
En las últimas semanas, y como parte del plan terapéutico, Grillo también pudo regresar de forma gradual a su casa en Lanús. Estas visitas progresivas forman parte de una estrategia diseñada para favorecer su reintegración a la vida cotidiana.
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Mientras tanto, la búsqueda de justicia continúa. Diversos sectores de la comunidad han impulsado actividades culturales y artísticas para acompañar su recuperación y reclamar avances en la investigación. El caso generó además un amplio debate en el país sobre la violencia en manifestaciones públicas y las condiciones de seguridad en las que trabajan los periodistas.
El equipo legal que representa al fotógrafo mantiene activa la causa judicial con el objetivo de esclarecer lo ocurrido aquel día y determinar responsabilidades. La expectativa es que el proceso avance hasta que se establezcan responsabilidades y se garantice justicia para la víctima, además de reforzar la protección de los trabajadores de prensa en situaciones de cobertura de protestas.
